Geografía

LA MARCA
La Marca es uno de los territorios más extensos de Helárissos. Se extiende desde las grandes montañas del Beronto hasta las colinas del Mêgak, y su costa forma la frontera occidental del Mesogeis, el gran mar. La vida en la Marca gira en torno a sus grandes ríos, particularmente el caudaloso Tabros, que nace de ocultas fuentes en el Beronto y recorre un largo camino hasta llegar a Deltabros.
Muchos paisajes diferentes pueden encontrarse en la Marca, desde los fríos bosques de las estribaciones montañosas hasta las cálidas planicies costeras. Bosques de pinos y encinas, olivos e incluso naranjos se extienden desde el interior hacia la costa. En torno a los ríos se pueden encontrar humedales donde habitan grandes aves y los lugareños cultivan arroz para su sustento.
Las gentes de la Marca no forman un único pueblo, ni tienen un único gobierno ni habitan grandes ciudades. A grandes rasgos existen dos etnias diferentes. Por un lado los marquisos como Erban, que viven al sur y al este, cerca del mar, desperdigados por múltiples aldeas y poblados. Son un pueblo muy disperso, con grandes influencias de los aquíreos que una vez, hace mucho tiempo, dominaron estas tierras. Rara vez se preocupan de lo que ocurre más allá de sus pequeñas villas, aunque les gusta recibir a los forasteros y escuchar sus historias del otro lado del mar.
El otro pueblo mayoritario en la Marca es el de los marquíes, quienes habitan las tierras del interior y del norte, cerca de las montañas. Los marquíes viven en clanes independientes y mantienen la misma lengua y tradiciones que, siglos atrás, eran comunes en toda la Marca, ya que ellos nunca se dejaron conquistar por los aquíreos. Son mucho más esquivos y recelosos con los forasteros, orgullosos y buenos guerreros, y suelen despreciar enormemente a los marquisos. Cultivan poco la tierra, pero en cambio son grandes pastores y cazadores. Se rumorea, además, que entre ellos habitan poderosas druidas capaces de realizar grandes prodigios. Pero tales maravillas no son más que leyendas y cuentos de vieja para el resto de Helárissos, ya que los marquíes rara vez se aventuran lejos de las tierras de sus clanes, y cuando lo hacen se muestran silenciosos y esquivos.
En toda la Marca sólo existen dos ciudades dignas de tal nombre: Gadar y Deltabros. Son dos puertos importantes, especialmente el de Deltabros, fundados por mercaderes punneq siglos atrás, y habitados hoy en día por gentes venidas de todos los rincones de Helárissos. Estas dos ciudades son la principal puerta de acceso a las agrestes tierras de la Marca.

QUEITARIS
¿Cómo describir Queitaris, la Ciudad Eterna, la más antigua de las ciudades de Helárissos? Las palabras no alcanzan a relatar toda su magia, el peso de su historia, la fuerza de su latente vida.
Situada en una península al sur de Áquiros, en el mismo lugar en el que, según las más antiguas leyendas, los Dioses realizaron un pacto sagrado con los Primeros Hombres, ha estado desde siempre abierta a todas las razas y pueblos de Helárissos. Y cada uno de ellos ha dejado sus huellas en Queitaris, los ecos de miles de vidas pasadas tallados en la piedra, en los adoquines de las calles, en sus torres y sus arcos, en sus foros y sus muros. Desde hace tiempo, y muy especialmente tras la caída del último Arconte, la ciudad se gobierna a sí misma a través de una gran asamblea, la Eclessía, y de siete Ediles electos.
Ciudad sobre ciudad, estilo sobre estilo, Queitaris sería un caótico tapiz de no ser por la misteriosa fuerza de sus árboles que crecen espontáneamente en cada rincón, configurando nuevas calles y nuevos espacios. Pinos, robles, chopos, castaños, sauces, cipreses, olivos, naranjos… La vegetación, salvaje en apariencia, da orden y armonía a la ciudad, uniendo torres alberaníes y columnatas aquíreas, viejos foros punneqs y casas moijures, arcadas kemoníes y templetes marquisos hasta formar una única ciudad, incomparable y maravillosa.
Así es Queitaris, y sin embargo las palabras jamás podrán hacer justicia al aliento que recorre sus calles y agita las ramas de sus árboles.