Personajes

ERBAN
El protagonista de “El Héroe Durmiente” es un muchacho de quince años. Y nada más. No es más fuerte ni más listo que cualquier otro chico de su edad, ni aspira a nada más que una vida sencilla y sin demasiadas complicaciones. Se quedó huérfano muy joven, tanto que apenas guarda un vago recuerdo de sus padres. La peste se los llevó, como a tantos otros en la Marca, víctimas olvidadas de la terrible epidemia que siguió a la Gran Guerra. Desde entonces sus tíos maternos se ocuparon de él y le criaron en la humilde posada que regentaban, en una pequeña aldea igual a muchas otras desperdigadas por las amplias tierras de la Marca.
Y así ha transcurrido la vida de Erban hasta cumplir los quince años. Bastante haragán y un poquito soñador, ávido lector y con una habilidad innata para escaquearse de las pesadas tareas de la posada, el joven aprendiz de tabernero se siente sin embargo contento con su vida y su futuro simple y fácil. Algún día se hará cargo de la posada, y podrá vivir tranquilamente en su pequeña aldea sin preocuparse demasiado del amplio mundo que se extiende más allá. ¿Qué otra cosa podría desear?
Lo que Erban no sabe es que todo cuanto conoce está a punto de derrumbarse, y que su vida tal y como la conoce se consumirá entre el fuego y el acero. Qué será de él a partir de entonces, sólo los Dioses lo saben.

NEFIRA
Guerrera implacable, maestra de la espada, infatigable viajera… y por encima de todo una novata torpe, leal y decidida. Nefira es una Guardiana de Hacra, lo que la convierte en una luchadora temible, espada juramentada de una de las más antiguas y legendarias órdenes guerreras de Helárissos. Pocos guerreros en el mundo podrían medirse a ella cuando blande su falcata.
Sin embargo, a sus veintipocos años, Nefira tiene todavía mucho que aprender, pues es la menor de una hermandad venida a menos y consumida por luchas internas y recelos absurdos. Y para colmo de males sus superioras le han encargado una tarea terriblemente complicada y decisiva para el futuro de Queitaris, y quién sabe si para toda Helárissos: Debe encontrar al Kairnós, el Elegido de los Dioses que anunció la Profecía quince años atrás. Por desgracia, ni los más sabios conocen el verdadero sentido de tal Augurio así que, ¿qué podrá hacer Nefira para cumplir su misión?

AIKÓN
¿Quién es Aikón? Nadie lo sabe, probablemente ni siquiera él mismo. Aikón es un hombrecillo achaparrado, calvo y desharrapado, que vaga por los polvorientos senderos de Helárissos sin un rumbo claro. Unas manchas informes destacan en sus manos y en su frente, pero cuando se le pregunta al respecto no dice más que vaguedades, o sonríe y se pierde en sus ensoñaciones.
Sus ojos son el mayor de los enigmas, pues cambian de color una y otra vez, y con ellos el propio Aikón parece transformarse y muestra una personalidad diferente. Cuando brillan con el gris del acero, el hombrecillo sonríe socarrón, se burla del mundo y se desvive por unas monedas y un trago de buen vino. Si en cambio se tornan negros y velados por la bruma, Aikón parece vivir entre sueños, recuerdos inconexos y comentarios fuera de lugar, pero sus palabras susurradas destilan una innegable sabiduría. Y cuando se encienden, rojos como el fuego… más vale salir corriendo antes de que las llamas lo devoren todo a su alrededor.

DÉCLITO
Auriga habilidoso y leal siervo de la Pritanía, Déclito vive al servicio del legado del Pritán en el Oleuteris, el gran puerto de Queitaris. Entre sus tareas se encuentra proteger la vida del legado, conducir su cuadriga y escoltar a los visitantes ilustres que llegan por mar a la ciudad más admirable y maravillosa de Helárissos. Pero Déclito no es un mero criado ni un matón descerebrado, ya que se interesa por la política de la ciudad y es un apasionado defensor de su independencia y su libertad, aunque ni siquiera eso le hace perder su carácter afable y amistoso.

ARISTEO IVARO ZEÓN
El anciano Aristeo, Pritán de la Eclessía, gobierna Queitaris desde hace años con sabiduría y justicia. Antiguo conservador de la Biblioteca de Queitaris, sufrió como tantos otros la tiranía despiadada de Soloscrán, el último Arconte, llamado el Sanguinario. Tras la caída del déspota, Aristeo se involucró en la política de la nueva Eclessía y no tardó en alcanzar el mayor honor público de la ciudad: La Pritanía.
Además de político sagaz, Aristeo es un gran erudito y estudioso de los días oscuros de la Guerra. Se dice en Queitaris que nadie sabe tanto como él de la misteriosa Profecía que anunció la llegada del Kairnós, aunque él mismo reconoce que sus conocimientos van poco más allá de los rumores y leyendas que circulan en torno a tan secreto vaticinio. Pero Aristeo no ha dejado de intentar desentrañar el enigma, obsesionado por el pasado terrible de la ciudad. La sombra del Sanguinario y sus desmanes es muy alargada, y todavía pesa en los sueños y la memoria de las gentes de Queitaris… y de su Pritán.

CLEANDRO NEMICLES
Edil de Pesas y Comercios, Cleandro Nemicles es un hombre hecho a sí mismo. De carácter juerguista y extrovertido, es sin embargo un verdadero as de los negocios y un político mucho más hábil y sagaz de lo que su naturaleza frívola podría indicar.
Surgido de la miseria de la Guerra, con apenas un par de monedas en sus bolsillos harapientos, Cleandro supo invertir, negociar, regatear y construir una de las grandes fortunas de Queitaris. El dinero y su talante de mercader le abrieron las puertas de la Eclessía y le permitieron, con el tiempo, alcanzar la dignidad de Edil de la ciudad.
Cleandro se dice satisfecho con su situación actual. No en vano es uno de los hombres notables de Queitaris, posee haciendas, empresas y barcos en el Oleuteris, y su puesto de Edil le permite meter mano en los asuntos públicos y divertirse como nunca con los recovecos de la política. ¿Qué más podría desear?

TARÓAS
Poco se sabe del hombre al que algunos llaman Taróas… Un espadachín a sueldo, un sicario cruel y despiadado, de rasgos afilados, sonrisa desdeñosa y ojos color púrpura. ¿De dónde viene? ¿A quién sirve? ¿O tal vez se guía sólo por su propio e indescifrable interés? Lo único cierto es que pocos pueden hacer frente a su cimitarra, y que tras su mirada purpúrea se ocultan infinidad de secretos…